Súnfur, una vida perdída.

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Súnfur, una vida perdída.

Mensaje  Súnfur el Jue Mar 04, 2010 12:38 am

“¿Cuándo comenzó?...No lo recuerdo… ¿Por qué comenzó?...Qué importa… lo importante es que hoy estoy aquí. Estoy aquí para protegerte, para asegurarme de que estés bien, para asegurarme de que no te hagan daño y de que puedas ser feliz. Yo soy parte de ti porque tú quieres ser parte de mí.”
Los recuerdos más lejanos que tengo fueron de cuando la vi por primera vez, tendría yo seis o quizás siete años, iba yo en el coche con mi madre cuando vi a esa niña correteando, posiblemente en dirección a su colegio. No como yo, que tenía que ir a trabajar con mi madre debido a que en mi colegio aquel día no iba a haber clase debido a que ocurrió algo que hizo que cerrara durante una semana.
Al lado de la oficina de mi madre había un colegia y casualmente antes de subir con mi madre a la oficina vi como aquella niña que correteaba y reía. Intenté incluso que mi madre me dejase bajar a la hora que yo solía bajar del colegio para intentar jugar con aquella niña, y lo conseguí. Baje de la oficina después de que mi madre me dijese: “Ve con cuidado y no salgas a la carretera yo bajaré en diez minutos.” Cuando baje contemple como la niña andaba con cara cansada aunque aun alegre dada de la mano con su madre. Corrí hasta ella y le tire del cuello de la camisa con suavidad, la miré y sonriente dije:
¿Quieres que juguemos un rato?
No puedo… mi mama dice que tengo que irme a casa. – Dijo ella sonriente.
Yo la contemple unos segundos y sentí que aquella niña sería parte de mi vida, pero era demasiado pequeño para asimilar algo así. Asentí con cara de tristeza y me fui hacia la oficina de mi madre.
Han pasado diez años desde aquel día y estoy caminando hacia la oficina de mi madre para llevarle una carpeta que se le olvidó en casa. Está anocheciendo y la calle está vacía, o eso hubiese deseado. Cuando estaba a punto de llegar vi a tres chicos empujando a alguien de un lado para otro, se distinguían claramente que los gritos eran de chica, dudé en acercarme, pero entonces oí unas palabras que me hicieron reaccionar sin pensarlo: “¡Callate y deja que te veamos zorra!”. No podía dejar que eso ocurriera delante de mí y sin pensar demasiado cogí un palo del suelo y golpeé a uno de ellos en la cabeza, sin dejasr reaccionar a los ortros dos golpee al siguiente en la cara y cuando el tercero fua a intentar agarrar el palo le atesté una patada entre las piernas.
Los tres chicos salieron corriendo y la chica se tiró al suelo llorando por el miedo. Yo no sabía que hacer y solo pude agacharme ara ver como se encontraba. Era una preciosa chica más o menos de mi edad de largos caballos negros y ojos azules. Al segundo la reconocí, era aquella niña estaba seguro y como acto reflejo me lancé sobre ella y la abracé con fuerza. Creo que eso la tranquilizó bastante ya que dejó de llorar.
La acompañé hasta su casa mientras hablabamos. Era muy divertida y alegre, aunque de vez en cuando se ponia a temblar y a llorar por el miedo que llegó a sentir unos minutos antes.
Estuve desde aquel día todos los días, día tras día viendola, cuidandola y sonriendola cuando se sentía mal por algo. Pasabamos las horas jugando a la consola y riendonos de tonterias. Terminamos teniendo muchos amigos en común y nos encantaba pasar mucho tiempo juntos. Yo pensaba que siempre estaríamos juntos. Que ingenuo puedo llegar a ser.
Han pasado dos años. Aquel día mi vida hizó pedazos cuando vino corriendo Alba vino corriendo hacia mí alegremente y me dijó con una sonrisa de oreja a oeja en la cara: “ ¡Tengo novio!”. Yo no sabia que hacer incluso me tuvo que chascar los dedos delante de la cara para que reaccionase.
Quería enfadarme con ella pero todo lo que me estaba pasando era por mi culpa, yo fui el cobarde que nunca le dije lo que sentía y ahora otro se me a adelantado.
La felicité y me fui pronto a casa no soportava oir a esa chica que tanto amaba desde siempre hablar de otro chico con ese entusiasmo. Al día siguiente fui a hablar con ella sobre lo que sentía , a siq ue quedé con ella en el parque comencé así.
-Alba, quería hablar con tigo una cosa…Veras esque tu a mí me gustas desde siempre y…
-¿Qué?-me interrumpió ella- ¡No es justo Álex, no es justo! Toda la vida queriendote y ahora me dices esto…¡¿ Ahora?!... ¡Eres despreciable.
Alba salió corriendo mientras me gritaba toda clase de insultos. Y así es como la perdí. Unas semanas después se mudó con sus padres y no la volví a ver. La perdí igual que la conseguí. Sin un simple beso, sin un simple abrazo, sin un simple hola, sin un simple…hasta la proxima.
Tras seis meses mi madre tuvo que ir a madrid en un viaje de negocios y yo fui con ella para qe no fuese sola. Mientras ella estaba en las reuniones yo me dedicaba a pasear.
Entonces fue cuando ocurrío el suceso que cambiaría mi vida para siempre. Mientras caminaba por un callejón muy estrecho y solitario contemplé como una chica y un chico corrían hacia mí. Detras de ellos, persiguiendoles, alrededor de diez hombres armados con barras de metal. Yo tenía pensado correr y salir de allí pero entonces reconocí a la chica, ¡era Alba! Estaba igual de bella que siempre. Mire la anaranjada pared pensando durante un segundo y me lancé encima de aquellos diez hombres. El chico siguió corriendo pero Alba al verme paró, un craso error por su parte. Los hombres que no estaban ensañados con mi cuerpo se tiraron encima de ella. Aquellos hombres iban vestidos con ropas negras y uno de ellos destaba por ropas pintorescas y una cara muy...comica. Era un hombre de mediana edad con pelo rubio y ojos verdosos. Me miró y dijo mientras empuñaba un extraño estoque en su mano:
-¡ku,ku,ku,ku! ¿Qué tenemos aquí? un heroe que quería proteger a la damisela en apuros...-Mientras le golpeaba con el puño en el estopago.
Todos rieron mientras yó caia de rodillas al suelo. Miré a aquel hombre con ira y me intente levantar. Derrepente comenzó a llover...
Yo me quedé muy quieto hasta que vi como aquel hombre empezó a lamer la cara de Alba, entonces las ganas d eprotegerla, como había hecho siempre, volvieron, me levante con tres hombres encima y empecé a andar hacia el extraño con pitas raras. Entronces él levantó su estoque y sonrió.
-¡No lo comprendes!¡Puedes matarme, pero no le haras daño a ella! -Grité con todo el aire de mis pulmones.
En ese momento caí al suelo de rodillas debido a una fugaz estocada que me atrabesó el estomago como si fuese un flan. Entonces contemplé en el suelo algo extraño, no podía ser... era...¿la empuñadura de una espada larga?Parecía un reflejo del charco pero me atraía enormemente. Metí la mano en el agua y por alguna misteriosa razon fui capaz de empuñar la espada y la saqué del agua mientras lanzaba a las tres personas que tenía encima.
Era una espada magnifica. Con empuñadura azul y blanca, y una hoja hecha con alguna clase de metal azul. Tenía un largo mango para empuarla a dos manos y era lo suficientemente ligera para empuñarla con una sola mano. En su filo se podía leer la palabra "Súnfur".
El extraño me miro sacar la espda y en ese momento se hechó haci atras agarrando a Alba fuertemente:
-Amigo mio, si la quieres, !ven a por ella! Te estré esperando...JAjajajajja-Fueron las últimas palabras del extraño antes de desaparecer entre rayos.
Estuve horas tirado en el suelo con aquella espada en mis manos. Entonces llegó un hombre alto y fornido me miró con lastima y me dijo:
-Ven conmigo, te haremos fuerte y podras protegerte de lo que acab de pasar aquí.
Yo me limité a no preguntar y seguir a aquel hombre. Aquel hombre que me ensñó usar alquel arma para proteger a los demas. Aquel hombre que podría considerarlo mi padre, ya que desde aquel día soy otra persona muy distinta.
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